Amazonas

lunes, 30 de noviembre de 2020

Madre

Cómo sería que una mamá me mire con amor, sin querer destruirme. La vida le ha pesado tanto que yo soy su venganza.

Cómo sería dejar de ser una niña que aún la busca en todos lados, cuál sería la forma en que se daría una realidad en la cual no proyecte esa carencia.

Cuándo dejó de fluir el amor? Cómo lo traigo de vuelta? 

Todas estamos rotas. Mi madre es un robot siniestro. Le tengo miedo, a ser destruida, aniquilada. A ser como ella y romper a mi hija. Quién sabe lo que una madre puede? Romperse y romper.  Desmigajarte y meterte en su útero, adueñarse de tu destino, salvarla muriendo.

Persigo. Persigo. Corro. Me escondo. Ahí viene lo que me atormenta, me atrapa y se alimenta. Pequeñita en la inmensidad, nadie ve nada porque la ignorancia es más feliz... Nunca podría saberlo. 

Yo sigo. Persigo. Corro y me escondo. Estoy harta de las palabras condescendientes. Mi oreja es un puente abierto dónde sólo penetra lo crudo. Nunca hubo paz. La tengo que construir adentro, amurallarme. Ahí está el rincón hermoso. 

Me pesan los hombros. No logré quedarme en el rincón. No pudiste verme con ojos de amor. Me ves tan horrorosa que no puedo asomarme a tus ojos, nunca me viste. Queres destruirme, y yo tanteo los espacios vacíos tiernos que puedo cercar, se me van, lo dinamitás todo mamá con tus huecos.

Soy esclava de la percepción humana, estoy queriendo mantenerme a salvo... como todas.

Nunca habrá madre. No se puede.


jueves, 25 de junio de 2020

Si te tapo la falla dejo de existir, me convierto en funcional.


Lo había visto, a este hombre como a todos los demás. Desnudarse, acongojarse por su ego y dormirse. Como si realmente hubiera una conexión natural entre su amor propio, su desempeño sexual y su actitud hacia mí. Yo podía perder energía y tiempo en satisfacerlo para continuar el buen vínculo, tapar su falla de la total ausencia de conocimiento del placer en su alma, taparla para hacerla mía y así conservar el ideal de la imagen de hombre que me vendieron. Ése que yo compre en el libro, en la escuela, en todo el malísimo cine al que tuve acceso. Mi cerebro desde ese objetivo por encontrar el ideal manipulando toda la situación para que los sucesos respondan a mi ideal. El otro no falla, yo tapo. Yo no existo para un fin en mi misma, sino para encontrar ese ideal. Aquí vamos una vez más, o no. Puede ser que esta sea la vez de todas las veces en la que yo finalmente pueda ver a ese hombre sin afectarme por el mandato, sin engancharme con la percepción ignorante de su importancia personal. Yo estuve ahí alguna vez, puedo ser compasiva. Es verdad que la crueldad me ha dejado bastante sola. Ya lo comprobé con el cáncer, apenas si unas amantes fueron a verme y donarme sangre para reponer en el hospital. Y una mujer de mi edad murió a mi lado, de cáncer pero uno evolucionado sin retorno. Murió sola, nadie fue a verla ni a visitarla, ni a cuidarla. Estuvo días conmigo en la habitación sin nadie, sólo conmigo, compartíamos películas y alguna charla de lo durísimo que eran los pinchazos que me daban porque nunca encontraban la vena. La sentí mi amiga, cercana, alguien que entendía por lo que pasaba yo, nadie me podía entender mi miedo a la muerte, a no sanar. Desconexión inmensa ví en esa experiencia, ella se conectó conmigo y me dejó de regalo a la mujer invisible. La que ella fue, y la que yo estaba siendo pero no pude ver hasta que me la mostró simplemente existiendo ahí en su no ser delante de mí, que privilegio hermana que me hayas mostrado lo que no es evidente, nuestra existencia. Morir sola existiendo o morir acompañada sin existir?


Vos no podés moverte de tu lugar, estás ahí preguntándote que versión de vos serías en otro lado. Yo me hice al vicio de moverme. De acostumbrarme a ser todos los seres que no imagino, en los lugares que nunca pensé. Cada vez que estoy cristalizándome en un ser me cambio, soy toda la materialización de la serpiente emplumada, mutando permanentemente en vuelo incesante. Nadie puede verme, cuando creen que han visto me esfumo, no soy de fiar. En este mundo donde la confianza es el otro modo de decir seguridad, nadie confía en mí porque aquí seguridad es permanencia y mi eje no deja de rotar. Conmigo sólo puedes confiar en que pronto todo cambiará. Aprendí que los sistemas seguros son siempre violentos, que en busca de la seguridad se han dado los asesinatos más encarnizados y las pérdidas más grandes de tiempo. Para defender la permanencia de algo. Me cambio y te cambio  para no encerrarme ni encerrarte en la definición. Todo quien espera algo lo pierde, buscando defenderlo, retenerlo. Yo te pierdo antes, me pierdo antes, sólo está la esencia de lo que somos. Nada puedes prometer a quien nunca será la misma.


Sabes lo que pasa que yo soy una cosa amorfa, sin estética, no entro en ese espacio… no pueden caber todas mis partes. 
Se me salen por los costados y me da náusea, un asco de la glotis que va hasta el esófago. No puedo evitarlo. 
Cualquier intento por meterme ahí va a terminar en vómito. 
Es que son tantas formas y tan exactas que me excedo siendo lo que soy, es como un cinturón que aprieta y tengo que sacarlo por algún lado. 
No lo entendés igual, yo sé. 
Solo considerame un bicho, un animal opulento sin partes separadas. Porque así son mis ideas, no mi cuerpo… me salen por las tetas y no pienso guardarlas para caerle bien a tus gentes. 
Si, igual prefiero la inexistencia que ser parte de ellos, lo otro, la cosa amorfa, la mujer loca. 
No sería la primera vez, confieso que estoy rodeada de idiotas.

Asustado


Me inspira que no me veas como a un objeto. Ser amigas. Que renuncies al ego masculino que te domina cada tanto, y que prefieras no pertenecer a la horda machista de la conquista. Me inspira a abrirme como una flor húmeda y sentirme segura para dejarte entrar. Me inspira que me mires sin buscar ideales y que no haya estandartes que defraudar. Que ya esté todo dado para que, siendo ajenos, no nos apropiemos del otro. Te agradezco cuando podes ser humano conmigo, y si, dejar de ser hombre. 
A veces cuando estás ahí enredado en el contrato hetero… me resulta difícil que me veas, es cómo si ese pacto implícito que pusieron entre vos y yo por ser hombre y mujer nos arruinara de antemano todo lo que podemos darnos, anulara nuestras potencias de un solo acto. Y vos quedas allá tirado y frustrado sin entender cómo hacer las cosas de otra manera y yo, acá, teniendo que respetar que tus procesos son otros, que van más despacio, que quizás no llegues nunca.
Se siente como si de tanto que venimos construyendo, aparece esa norma y no te permite verme, sólo defenderte, como si lo que yo soy fuera a aniquilarte y sólo estás protegiéndote para no desarmarte. Estas aterrado. Yo lo leo como que no te importa. Y después hago marcha atrás y entiendo, que estás aterrado, que no sabés cómo vivir de otra manera. Que cada tanto tenés que volver al lugar seguro y conocido, refugiarte porque el miedo pudo más. Yo prefiero que te rompas, conmigo. Que dejes el miedo, que ya no te importes tanto. Que te des cuenta que esto que haces ya lo hicieron todos. Para que más de lo mismo. Ya no me enoja, ya no te quiero cambiar. Ya no hay orgullo de mi lado, sólo valentía. 
Quizás si nos separe un abismo, y yo pueda dar el salto para el que vos no estás listo. En mi corazón, sos mi amigo. Y a este daño soy inmune. Tu ignorancia que activa tus defensas no puede dañarme más… sólo veo un niño asustado que olvidó lo importante.

La culpa de todo la tiene Platón


Sigo sin entender que me tiene tan atrapada a gozar del conflicto en esta relación, lo disfruto y me cuesta dejarlo, es un juego tan divertido. Cómo podría dejar de disfrutar de la perversión de tu daño, del veneno que sale y cae de tu boca, de la mía, que nos interpela y nos destruye, cremándonos hasta morir y nacer de nuevo en esta guerra. Polar vos, y yo, hasta parece romántica la manera presuntuosa en que elegimos esto como tórtolos que vuelan indiferentes y no te das idea como de pronto son los mismos que hacen nido. Claro que nos enseñaron que esto era amor, y tal vez estamos bien convencidos de que el juego nos dará algo, o nos robará vida porque de todas maneras nadie vive de otro modo, nadie escapa al drama sin extrañarlo. Los que viven sin drama lo idealizan. Nunca nadie boicoteó este goce. Cómo seríamos sin eso, como dejaríamos de buscarlo. Como es vivir de otro modo. Y ahí es donde creo que la revolución a esto es que vos y yo seamos amigos, amigas, amantes y putas. Que rompamos con eso que se espera de nosotros, la tensión, el drama, que yo me queje de vos y vos de mí. Tan predecible que da naúseas. Déjame salir de ese lugar, te doy la mano y como en la caverna de Platón busquemos nuevas ideas. Ya que vivimos en el pinche mundo de las ideas, seamos otra cosa. Por favor. Algo que decante placer, encuentro y revolución. Nos ayudemos a potenciar nuestras potencias, nuestras verdades aunque no sea usar el mismo juguete. Renunciemos a pensar que este es el único juego posible.



Encierro

No quiero salir.
Me prohibieron salir cuando quería.
Sentí que estaba pudiendo. Ahora me mostraron que no pude nada.
Volví a empezar. Otra vez, como todas las otras.
Ya no tengo ganas de creer que pueda algo.
La existencia tiene que pasar por otro lugar.
Estoy viendo la belleza desde acá adentro, la veo adentro y afuera.
Veo profundamente el sinsentido, veo el aleteo de la migración, escucho como los humanos y las humanas quieren recuperar su sitio.
Volverá a ser el mundo un sitio nuestro? Alguna vez lo fué?
Podremos confiar en los demás ahora que hemos experimentado que en la situación más vulnerable dejamos solos a los demás por miedo al contagio?
Encontraremos la mirada de lo bello para seguir existiendo con dignidad?
Habrá en nosotros la posibilidad de entender porque nos gusta tanto sobrevivir a todo?
No puedo contagiar tanta tristeza, menos ahora, cuando todos están tratando de no sentirla.

Ver


La veo pasar esa cuerda por los ganchos del placard, de principio a fin, una y otra vez. El cordón grueso se transforma en una víbora serpenteante alrededor de su cuerpecito delgado que gira hacia atrás. Hasta que llega a mi traída por sus manos, la soga. Eva tiene 5 años. Hay un estante de madera gruesa lleno de peluches, un león, un poni, de todos los colores. Arriba, otro estante con casitas de juguete y lámparas. Ella juega debajo, en el suelo, con ese fondo detrás. Y yo la observo distante, aprendí a ser invisible, casi ausente, se ve natural y tan cotidiano que ella nunca daría ni por sentado que yo estoy observando. La veo, ocupando el espacio entre unos objetos y otros, con su pisada perfecta al suelo, siempre al rás. Ella estando, habitando ese espacio y esa existencia que ahora yo veo. Y como el pelo le brilla en destellos de la luz fría de la música de Iron & Wine que está atrás de su voz que está atrás de los objetos que hablan esa voz, la voz que les da existencia a su vez.

domingo, 19 de enero de 2020

Y si ella... Y si yo...

Y... si ella no me elije más. Si simplemente puede seguir de largo, apartarse, estar segura de que su movimiento la aleja de mi, irse, dejar de volver.
Podría suceder que ya no me necesitara, o que he llegado a tal extremo de mis bordes con el mundo, que ya no soy útil para su adaptación. Podría suceder que elija a los otros, aquellos, los ajenos, los que no entienden de mí. Y si, así quizás ella ya sería ajena.

Puede pasar, que como la gente común piensa, yo sea la culpable de que no haya un retorno de ahí. Yo porque la dejé soltarse, es que hay que tenerlos bien agarraditos, para educarles como una vió? Sino se vuelven de otra manera y después ya no están para cuidarla a una de vieja, y así para que tener hijos, hijas, lo que sea... para que tenerlas si no es para beneficiarse de algo una no?
Tanto sacrificio impago.
Tanta maternidad lustrosa. Brilla de simbiosis pisciana, esa que envilece al mundo de madre sirvienta pura, esclava del amor cazador de subjetividades salvajes. La madre colonizadora que atrapa todo en su red para mayor control de su prole. Nada sale de su regazo porque sino, no es amor.

Madre que feliz suelta cría es sospechosa. La subjetividad del amor del programa esclava está fallando. Resetear. Reiniciar. Reubicar.

Si la alegría que ella elije vivir está fuera de mi control, me preguntaré si estoy loca por pensar que su camino a mi me hace feliz. Cuestionaré mi deseo de experimentarme en otra realidad sin rol mamá full time. Volveré a pensar que hay un problema conmigo. Volverán a pensar que hay algo mal conmigo.

Aún así, siempre que me lo pida la soltaré.



sábado, 18 de enero de 2020

Otra vez... y van...

Esta mañana lloré. y después me sentí estúpida por llorar... me di cuenta de que muchas ya no lloramos, de que el mundo nos ha vuelto duras. Fue necesario para hacer algunas luchas, y aún así siento que no quiero perder mi ser sensible. es cierto que eso muchas veces significó debilidad, y entonces tengo miedo de volver a la debilidad. tal vez haya que creer que ahí no se vuelve.
todo esta cambiando tan rápido que sólo puedo quedarme quieta, sé que esto que está sucediendo ahora es solo un paso para otra cosa. La sensación de que algo definitivo no existe, estoy siempre mutando. No perderme a mi misma. no perderme en otros. Permitirme afectarme por quienes sean afines, cómplices, quienes alimenten mis potencias felices y placenteras... 
Dejar ir sin dudas a quienes sean afines a ese yo que se boicotea para no brillar, soltar lo que no me expanda. Sentir la contracción y no volver más ahí, no dar otras chances. Fortalecer la expansión y la alegría al punto de que sean certezas cotidianas, anclarlas para siempre, volver ahí... olvidar lo anterior, no volver más ahí.

Esta mañana lloré porque me desperté sola y antes había estado acompañada, no es la primera vez que esta persona lo hace de esta manera. de hecho, es predecible. 
Así que ahí estaba yo despertando sola en mi cama, no es la palabra SOLA lo que me molesta o entristece, sino que hayamos tenido una conexión encantadora poco común la noche anterior y que esa persona haya querido volver a su tanque, recuperar su cordura. Quizás sea porque yo tengo la luna en piscis y cuando encuentro con quien ser simbiótica lo experimento hasta el final, hasta empalagarme... Sigo el movimiento como un continuo en el que estamos pegados vibrando ambos y las secuencias de ritmos cambian pero aún se mantienen unidas al compás, en cierto momento por un movimiento natural y fluido surge la separación como un descanso necesario, un volver al propio cuerpo. Y he aquí que hay gente que corta ese movimiento, lo aniquila, lo arranca sin raíz y sin delicadeza, brutalmente me deja expuesta sacando su miembro energético de mi pero dejándome toda abierta. Y la danza que estaba ocurriendo termina en una muerte. 

Justificada por la época en la que estamos de consumo de objetos, ideas y cuerpos, te dejo de contestar, me mudo, me desaparezco siendo lo que querías que sea cuando decidiste irte.

domingo, 26 de noviembre de 2017

Matar unicornios, Volar en el tiempo

Una cuestión que no se puede truncar cuando una la viaja a la vida, es que cambiar de espacios y vivir en el no tiempo tan extremistamente te vuelve intensa, no digo que no haya sido intensa antes, claro que lo soy. Sino que las relaciones, sensaciones, emociones, cuestionamientos, miramientos, todo es intenso, y llegan puertos en los que me pierdo y ni siquiera me doy cuenta de que estoy viajando, de que estoy viviendo en otro país, en otra cultura, donde se habla otro idioma. 
Es rarísimo, puede decirse, porque vendría a ser lo más evidente, claro que para mí lo importante se traduce en cómo estoy siendo yo, que elijo, cómo soy conmigo y con los otros (intenso). Entonces, lo evidente, cómo que estoy hablando de pronto otro idioma, aprendiendo a manejarme en tren (en el que ya he sido multada por no ticar boleto que no sabía que se ticaba, o sí sabía, pero como argentina hippie insurrecta que soy pensé que podía no ticarlo), comiendo repetidamente pasta y pizza, viviendo en el living de una familia italiana con mi hija y mi compañero. Y luego, me encuentro hablando con amigos o madre y me dicen, es que estás en Europa! Estás viviendo en otro País! Y ahí me doy cuenta de que sí, estoy viviendo en otro país, como tantas otras veces. Creo sentir que eso hace que sea como soy, que quizá ni registre esos cambios de ambiente, llega un momento en que estoy sobreadaptada a adaptarme? No lo sé, cuestión que a mi me parece perfectamente normal vivir en un lugar nuevo, hacer cosas diferentes y cabrearla intenso con la vida. 

Tips que me han traído hasta aquí:

No identificarme con mi trabajo, saber que es algo que estoy haciendo, no que estoy siendo.
No hacer planes a largo plazo, ni inversiones, ni casas, ni obras sociales, ni seguros.
No realizar compromisos a los que no pueda renunciar y que me impidan irme.
Al ser madre, haberme mudado las suficientes veces (8 en 3 años) desde que ella nació para que mudarse sea una forma de vida y no una situación nueva o traumática (aunque siempre lo es un poco)
Saber con absoluta certeza que adonde vaya me llevaré conmigo, yo no soy algo de lo que me pueda escapar.
Decirme la verdad. Por ejemplo, si el viaje o cambio de territorio se sustenta en una huida debo decirme la verdad sino el costo por mentirme será bien alto.
Reconocer que me cuesta quedarme quieta, y que elijo moverme porque no puedo evitarlo, hace que desista de intentar ser algo que no soy y que renuncie conscientemente a beneficios que se tienen por llevar una vida estable y comprometida en un solo lugar.




Lugares en los que he viajado caminando y en colectivos: Chile, Paraguay, Uruguay, Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador, Venezuela, Colombia.


Lugares que he recorrido por agua y selva: El amazonas, completito. (Volvería mil veces)

Lugares en los que he vivido: Argentina (Catamarca, Córdoba), Ecuador (Montañita, Quito), Colombia (Bogotá), México (Tulum), Italia (Civitavecchia), España (Marbella), La Merced (Paclín)

Hijas: 1 (de tres años, Eva)

Esfuerzos: 1 (siempre, lidiar conmigo misma)

"Cada día es una oportunidad para no hacer lo mismo que ayer, 
y creer que puedo soñar un mundo"

sábado, 18 de noviembre de 2017

Hacer familia en toda la tierra

Es muy extraño viajar y tener la oportunidad de convivir con otras personas, en esta convivencia sentir que son familia de seres humanos, que hay respeto, compañía, humor, horarios, días buenos y malos, pero que se comparte y que estamos todos ahí.
Por alguna extraña razón, que no sé definir yo pedía familia. Desde que fui mamá, hace 3 años me pasaba que sentía particularmente la ausencia de familia. Quise intentarlo con los parientes políticos, los del lado del papá de mi hija y me pasó esta cosa extraña de que me anulaban y querían quedarse con mi hija, los juicios y la exclusión, esos movimientos dolorosos inconscientes que pasan en las familias de sangre. Con mi familia de origen, no hay nada, son como muñecos en exposición que salen sólo cuando hay feria. Simplemente no están, no les interesa y prácticamente no me conocen, ni tampoco a mi hija, no tienen relación afectiva con ella. Y cuando hay alguna relación es porque yo la movilizo con mucho esfuerzo y aguante de mi parte.

Ello son todas razones que hacen muy fácil viajar, irse es prácticamente más fácil que quedarse y hasta saludable. Entonces, ocurre eso de que venimos a una casa en Italia, en la cual hablan otro idioma, aunque también el nuestro, y tienen otras costumbres, pero nos tratan tan bien… Y comienzo a sentir algo de familia, y comienzo a sentir también eso del respeto en la familia. Porque al no conocernos hay líneas que no se cruzan, hay una mirada del otro, hay un tomar del otro lo que nos da, lo que tiene de diferente. Y nos cruzamos también en las similitudes, y convivimos en la misma casa, que por suerte es bien grande, y nos cruzamos sólo en la cocina, a la hora de cocinar, intercambiamos momentos… Pero a la vez sabemos que hay límites, en el estar con el otro, límites que en las familias de sangre no se respetan y que se transforman en abusos que convierten a la pertenencia en un baluarte. Cuando en realidad, pertenecer a veces tiene un costo tan alto, que es mejor salirse. Y en esta soledad del exilio, conocemos y construimos otros tipos de familia, elegida, impermanente y no conflictiva. 
Que la vida me siga asombrando entonces =)

viernes, 10 de noviembre de 2017

Cuando comienza el viaje...

Cuando otra vez se me propuso viajar, mi pregunta (a mí misma obviamente) fue qué carajo está pasando? Porque no fue un plan que yo me haya hecho para la vida. Pero puesto que ya no tenía planes, porque los había hecho todos (ser psicóloga, ser amiga, ser pareja, ser madre, ser bailarina, enseñar), estaba bien ese plan para mí, sobre todo porque era otro viaje al que iba como mamá cuidadora, sin necesidad de trabajar, ya que el papá de mi hija es quien tenía la propuesta laboral
.
También en este viaje se me habría la posibilidad de hacer mi ciudadanía italiana, por lo que me encontré en páginas de facebook con un submundo en el cual hay muchísimas personas que buscan hacer su ciudadanía o mudarse a Europa, cuestión bien extraña para mí ya que nunca se me había ocurrido.
Es así como se empiezan a abrir mundos desconocidos para una, pero que para mi sorpresa existen y bien arraigados. Modos de mirar la vida, modos de experimentarla, y ya comienza el viaje, antes de subir al avión. Conectando con todas esas formas nuevas de las cuales yo no tenía conocimiento: Actas de Nacimiento, traductoras, registros civiles, matrimonios de mi padre, fechas, tipos de muerte de mis ancestros, consulado.Y como siempre, cuando no, la necesaria sincronicidad que hace que todo ocurra. Carpeta lista, personas azarosas cruzadas en mi camino para que la carpeta esté lista.

Y otra vez, por segunda vez: Pasajes, mudanza, adopción temporal de mamis para los animales, berriches y malas caras familiares, buenos deseos también, explicación motivadora a hija de que mudanza temporal a otro país en el cual se habla otro idioma esta buena. Clases de Italiano, Clases de Tango, despedida de amigos, de profes, de compañxs argentinxs. Armado de valijas, desarmado, meter toda tu vida en cajas, priorizar lo importante, meterlo en una valija, elegir juguetes con culpa porque estás decidiendo por tu hija viajar a otro país sin fecha de regreso y dejar la mayoría de sus juguetes lejos de ella, seguir con culpa, consolarte la culpa diciéndote que por lo menos tiene padres que eligen experimentar y no la rutina segura, seguir mezclando juguetes y ropa en las valijas. Charlas acerca de porqué hago lo que hago, las cuales no tienen sentido porque nunca sabré porqué hago lo que hago ( ya habrá un post sobre eso). Igual pienso que si alguien cree que sabe que sabe porque hace lo que hace lo está imaginando, y como nada es real, y todo está en
nuestra mente explicarnos es una tautología =)