Una cuestión que no se puede truncar cuando una la viaja a la vida, es que cambiar de espacios y vivir en el no tiempo tan extremistamente te vuelve intensa, no digo que no haya sido intensa antes, claro que lo soy. Sino que las relaciones, sensaciones, emociones, cuestionamientos, miramientos, todo es intenso, y llegan puertos en los que me pierdo y ni siquiera me doy cuenta de que estoy viajando, de que estoy viviendo en otro país, en otra cultura, donde se habla otro idioma.
Es rarísimo, puede decirse, porque vendría a ser lo más evidente, claro que para mí lo importante se traduce en cómo estoy siendo yo, que elijo, cómo soy conmigo y con los otros (intenso). Entonces, lo evidente, cómo que estoy hablando de pronto otro idioma, aprendiendo a manejarme en tren (en el que ya he sido multada por no ticar boleto que no sabía que se ticaba, o sí sabía, pero como argentina hippie insurrecta que soy pensé que podía no ticarlo), comiendo repetidamente pasta y pizza, viviendo en el living de una familia italiana con mi hija y mi compañero. Y luego, me encuentro hablando con amigos o madre y me dicen, es que estás en Europa! Estás viviendo en otro País! Y ahí me doy cuenta de que sí, estoy viviendo en otro país, como tantas otras veces. Creo sentir que eso hace que sea como soy, que quizá ni registre esos cambios de ambiente, llega un momento en que estoy sobreadaptada a adaptarme? No lo sé, cuestión que a mi me parece perfectamente normal vivir en un lugar nuevo, hacer cosas diferentes y cabrearla intenso con la vida.
Tips que me han traído hasta aquí:
No identificarme con mi trabajo, saber que es algo que estoy haciendo, no que estoy siendo.
No hacer planes a largo plazo, ni inversiones, ni casas, ni obras sociales, ni seguros.
No realizar compromisos a los que no pueda renunciar y que me impidan irme.
Al ser madre, haberme mudado las suficientes veces (8 en 3 años) desde que ella nació para que mudarse sea una forma de vida y no una situación nueva o traumática (aunque siempre lo es un poco)
Saber con absoluta certeza que adonde vaya me llevaré conmigo, yo no soy algo de lo que me pueda escapar.
Decirme la verdad. Por ejemplo, si el viaje o cambio de territorio se sustenta en una huida debo decirme la verdad sino el costo por mentirme será bien alto.
Reconocer que me cuesta quedarme quieta, y que elijo moverme porque no puedo evitarlo, hace que desista de intentar ser algo que no soy y que renuncie conscientemente a beneficios que se tienen por llevar una vida estable y comprometida en un solo lugar.
Lugares en los que he viajado caminando y en colectivos: Chile, Paraguay, Uruguay, Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador, Venezuela, Colombia.
Lugares que he recorrido por agua y selva: El amazonas, completito. (Volvería mil veces)
Lugares en los que he vivido: Argentina (Catamarca, Córdoba), Ecuador (Montañita, Quito), Colombia (Bogotá), México (Tulum), Italia (Civitavecchia), España (Marbella), La Merced (Paclín)
Hijas: 1 (de tres años, Eva)
Esfuerzos: 1 (siempre, lidiar conmigo misma)
"Cada día es una oportunidad para no hacer lo mismo que ayer,
y creer que puedo soñar un mundo"